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31 de mayo de 2010

Biografía: Prof. Dr. Fritz Sennheiser



La biografía del Prof. Dr. Fritz Sennheiser como inventor y empresario es ejemplo de una de las carreras más notables en Alemania. Tuvo modestos inicios en un laboratorio universitario con sólo siete personas a su cargo, fundando así la compañía que dio lugar a lo que actualmente se conoce como Sennheiser electronic GmbH & Co. KG, una firma importante a nivel internacional.

En 2008, la empresa familiar ubicada en Wedemark cerca de Hannover, generó ventas por más de 385 millones de euros, con una fuerza laboral de más de 2100 empleados. La red de distribuidores propios y los distribuidores autorizados atienden a los clientes de Sennheiser en todo el mundo con una red de ventas muy unida. Sennheiser cuenta con plantas de fabricación en Alemania, Irlanda y los EE.UU. donde se fabrican micrófonos, audífonos, sistemas de información y para conferencias, auriculares y productos de audiología. Además, la empresa ofrece servicios de consultoría y de planeación exhaustivos para proyectos a nivel global. El grupo Sennheiser también integra al especialista en micrófonos de estudio Georg Neumann GmbH, Berlín, y el joint venture Sennheiser Communications (auriculares para PCs, oficinas y centros de llamadas).



Del paisajismo a las telecomunicaciones
“Cuando tenía 11 años, presencié la introducción de la radio. Construí mi propio receptor con materiales muy sencillos: una bobina de cursor, una punta de tungsteno, un cristal y una antena de radiofrecuencia de 20 metros de largo,” recordó Fritz Sennheiser en una ocasión. A pesar de su entusiasmo por la tecnología, la pasión real de Fritz Sennheiser eran los jardines y las plantas. Al terminar la preparatoria en Berlín en 1932, esperaba estudiar paisajismo. Pero debido a la depresión en Alemania las expectativas eran malas, así que decidió dedicarse a su “segundo amor”, e inició los estudios de ingeniería eléctrica enfocados a las telecomunicaciones en la Universidad Técnica de Berlín.

En el Instituto Heinrich Hertz, la “Meca para los ingenieros en telecomunicaciones”, donde escribió su tesis y trabajó como asistente de investigación con el Prof. Dr. Oskar Vierling, él y sus compañeros de estudios ayudaron a desarrollar una unidad de reverberación que se utilizó en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín. Los juegos se abrían con una pieza solemne de música para órgano. El personal del instituto llevó su más reciente invento, un órgano eléctrico al estadio olímpico donde modificaron un piano de cola para servir de unidad de reverberación – el resultado fue que la pieza sonó como si se tocara en una iglesia enorme.

Después de su graduación, Fritz Sennheiser trabajó como jefe de ingeniería en el Instituto. Cuando el Prof. Dr. Vierling recibió la oferta de dar cátedra en la Universidad Técnica de Hannover en 1938, Fritz Sennheiser le ayudó en el acondicionamiento del Instituto para la tecnología de radiofrecuencia y electroacústica. Durante la guerra, Fritz Sennheiser y su jefe trabajaron en el área de criptografía, la transmisión por radio de mensajes codificados. Fritz Sennheiser obtuvo su doctorado en 1940 y tomó a su cargo las cátedras del Prof. Dr. Vierling, que estaba ocupado con la instalación de un segundo instituto en el sur de Alemania. Aún siendo ya un hombre de negocios exitoso, el científico Fritz Sennheiser mantuvo un estrecho vinculo con el mundo académico de la enseñanza e investigación hasta 1980 como profesor honorario de la Universidad de Hannover.


Los inicios en Wennebostel
El Instituto de Tecnología de Radiofrecuencia y Electroacústica en Hannover fue destruido en un bombardeo en 1943. Después de una intensa búsqueda, se encontró un sitio alternativo para el laboratorio en Wennebostel (que en la actualidad forma parte del municipio de Wedemark). Fue allí que los aproximadamente cincuenta integrantes del Instituto vivieron el final de la guerra. Posteriormente, la mayoría de los investigadores regresaron con sus familias, ya que su trabajo en la criptografía quedó prohibido por las Fuerzas Aliadas y estaba sujeto a la pena de muerte.

Quedaban sólo siete colaboradores de la región vecina y Fritz Sennheiser quien era subdirector del Instituto. Debido a que se sentía responsable de “su gente”, decidió arriesgar un nuevo inicio en Wennebostel y fundó el “Laboratorium Wennebostel” o abreviado “Labor W” (“Laboratorio W”), un pequeño taller en los salones de la institución. Pero no fue tan fácil. El edifico fue ocupado de inmediato por una unidad de telecomunicaciones militares de Inglaterra, y Fritz Sennheiser tuvo que entregar las llaves. Un día, cuando iba a haber un cambio de las tropas, colocaron un letrero que decía que se prohibía entrar al lugar “so pena de muerte”. Pero la nueva unidad nunca llegó. “Esperamos un tiempo y nos preguntamos qué tan en serio era la amenaza de la pena de muerte. Una noche fui y quité el letrero. Al siguiente día todos estaban sorprendidos al ver que el letrero ya no estaba. Como todavía tenía una copia de la llave, decidimos entrar. Y así fue como todo empezó.”




Los primeros productos
Con lo que quedaba del equipo del instituto, los ingenieros emprendedores empezaron a construir voltímetros de tubo, que Fritz Sennheiser vendía a Siemens en Hannover. Siemens, que tenía prohibido utilizar sus propias fábricas, estaba encantado y de inmediato colocó pedidos para más instrumentos de medición. La noticia de la excelente calidad de los productos del “Labor W” se difundió rápidamente en Siemens, y la planta de Karlsruhe encargó a Sennheiser la construcción de la réplica de un micrófono dinámico, el DM 1. En un principio, los especialistas en radiofrecuencia sólo copiaron el diseño de Siemens, pero conforme adquirieron conocimientos más profundos de la tecnología, pronto pudieron ofrecer un micrófono propio a Siemens, el MD 2.


El nacimiento de los micrófonos
El MD 2 fue el primero en una larga serie de micrófonos Sennheiser, y también fue un éxito fuera del mundo de Siemens. Un grupo importante de clientes eran las estaciones de radio, con grandes exigencias en cuanto a la calidad. Al MD le siguió el MD 3, también conocido como el “micrófono invisible”, porque su transductor estaba localizado debajo de un cuerpo muy delgado. En 1951, Sennheiser lanzó su primer micrófono con compensación, el MD 4. Debido a su diseño resistente este micrófono casi indestructible fue muy popular en las subastas de ganado, quienes también encontraron otro uso para él, porque también se conocía como el “mata bichos”. En 1953 se lanzó el MD 21, que también se convirtió en leyenda y sigue formando parte de la línea actual de productos. Este micrófono “de mayor duración” para reporteros estuvo presente en muchos momentos históricos y acompañó a personalidades como John F. Kennedy o Louis Armstrong. El revolucionario “telemicrófono” MD 82 (1956) permitió la grabación de sonido a distancia y con precisión direccional; el micrófono “de tipo escopeta” se basó en un diseño del laboratorio Sennheiser del año 1949.

Crecimiento acelerado
A finales de la década de los 50, las ventas de la joven compañía ya habían alcanzado la impresionante cifra de 9.9 millones de Marcos. Fritz Sennheiser nunca imaginó o pretendió semejante éxito. “En los primeros años, simplemente quería ganar suficiente dinero con mi Labor W para asegurar que todos pudiéramos alimentar a nuestras familias,” recuerda. “Después, simplemente nos vimos obligados a crecer para llevar ventaja sobre nuestros competidores.” En 1958, Labor W fue rebautizado con el nombre de Sennheiser electronic, ya que la compañía hace mucho había dejado de ser hace un pequeño laboratorio. El cambio de nombre también fue acelerado por un informe del distribuidor en Australia. Aparentemente, el entonces Primer Ministro de Australia, se negaba a utilizar un micrófono Sennheiser porque había visto el nombre “Labor W” y suponía que pertenecía al Partido Laborista de oposición.


Los primeros audífonos abiertos del mundo
“Nuestros ingenieros siempre han tenido mucha libertad. Tienen carta blanca para sus ideas creativas, no importa cuán disparatadas puedan parecer. Con frecuencia son estas mismas ideas las que resultan en los mejores inventos y productos. Cualquier reserva expresada por los directivos de finanzas, que primero pensaban en las utilidades, se dispersaron de manera efectiva.” Fue esta filosofía de Fritz Sennheiser que permitió a la compañía desarrollar y patentar los primeros audífonos abiertos del mundo. Un ingeniero que estaba divirtiéndose, descubrió que los audífonos, que en aquel entonces eran todos modelos voluminosos, cerrados, sonaba mejor cuando la orejera estaba abierta. El resultado fue el HD 414, que actualmente sigue siendo uno de los audífonos de mayor venta. “El éxito del HD 414 fue una sorpresa y cuando los fabricantes en todo el mundo empezaron a firmar licencias con nosotros para nuestra patente de “los audífonos abiertos” las cosas realmente se tornaron interesantes”, dijo Fritz Sennheiser.

Sennheiser se globaliza
Durante la década de los 70, Fritz Sennheiser realizó esfuerzos especiales para promover la globalización de su compañía. Los distribuidores de ventas en Europa y el extranjero ofrecían una red de gran alcance. Más del 40% de las ventas de la compañía ya se generaban en el extranjero.

Mientras tanto, el trabajo en el perfeccionamiento de la tecnología de los micrófonos inalámbricos continuó: sistemas de reducción de ruido, receptores de diversidad y la miniaturización convirtieron a la tecnología inalámbrica Sennheiser en la estrella de todos los escenarios. Las obras musicales en particular se beneficiaron de la tecnología de micrófonos apenas visibles. En 1975, el sonido inalámbrico estuvo al alcance del usuario final cuando Sennheiser lanzó el prototipo de los audífonos inalámbricos que utilizaban la transmisión infrarroja. Al mismo tiempo, con la introducción del micrófono de condensador, la tecnología de los micrófonos profesionales llegó a ser asequible para el uso casero.



“El dinero – solo son números que sirven para calcular”
Desde que fundó la compañía, Fritz Sennheiser siempre consideró que la independencia es uno de los valores más importantes. Por lo tanto, rechazó sistemáticamente las ofertas de adquisición o asociaciones. “Para mi, el dinero nunca fue más que números para calcular.” La compañía siguió siendo financieramente independiente, invirtió únicamente lo que su capital permitiera y disfrutó el crecimiento con base en sus propios recursos. La decisión definitiva de seguir siendo una empresa familiar se tomó en 1973 cuando Fritz Senn­heiser convirtió la compañía en una sociedad comanditaria simple. El hijo del fundador, Prof. Dr. Jörg Sennheiser, se convirtió en socio comanditario y el 1 de marzo de 1976 en Director Técnico.

En 1982, a los 70 años, Fritz Sennheiser se retiró del trabajo activo en la compañía y entregó la dirección a su hijo. “Me preparé para el retiro – no obstante debo admitir que me hubiera encantado continuar por más tiempo, simplemente porque lo disfrutaba, y porque siempre hemos tenido éxito. Después de todo, necesité dos años y medio para acostumbrarme a que ya no tomaba las decisiones…”

Pero desde luego el Prof. Dr. Fritz Sennheiser mantuvo una estrecha relación con su compañía, asistiendo a las asambleas de accionistas y visitando fábricas y oficinas. Los empleados de Sennheiser lo recuerdan como una persona cortés, franca y responsable y de gran integridad.